sábado 14 de noviembre de 2009

Sweet Vices

A veces hay días... que es mejor fumárselos. Y a veces hay noches que es mejor bebérselas.
Fumar y Beber, vicios, vicios, vicios, vicios, vicios, vicios, no son más que vicios, hmm... a veces malos vicios pero otras... buenísimos.

domingo 1 de noviembre de 2009

Del Noviembre y sus excepciones

Y me siento delante del ordenador para empezar a escribir algo decente mientras a mi lado la taza de té caliente va enfriándose. Ya es de noche, y sólo son las 18.16. Hay mucha gente a la que no le gusta el invierno, ni el frío, ni la oscuridad que se pasea cada día por la calle. Pero, no sé, puede que yo sea de esas excepciones que le guste el invierno, que le guste el frío y sobretodo la oscuridad paseándose a sus anchas por la calle, puede que hasta lo disfrute, si creo que lo disfruto. Me encanta pasar frío, sentir cada extremidad, que tenga la piel erizada cada dos por tres y tener escalofríos incontrolables cada 30 segundos. Tomarme tés, cafés o chocolates calientes. Dormir entre edredones y mantas, respirar hondo por la mañana mientras saco al perro y sonreír. Leer un libro un domingo, como hoy, por la tarde, con un té o un café en la mano, envuelta en una manta. La música tranquila de fondo y tan sólo la luz de la mesita de noche abierta (más íntimo).
Sentirte bien en la soledad mientras el mundo gira ahí fuera.
Puede que sea una excepción que me guste el invierno, que me gusten las bufandas largas, infinitas, y que me guste el frío. Vaya, siempre tengo las manos frías, sin excepción (eso también debe de ser raro ¿no?).
Hoy empieza Noviembre y con él mi pequeño invierno, aunque según los meteorólogos no empiece hasta diciembre. Pero para mí la palabra Noviembre ya significa invierno aunque el hombre del tiempo no lo considere así. Para mí ya es invierno, hmm... ya es Noviembre y con él todo empieza a ser un poco más rojo.
(Do you want to be my November?)

jueves 22 de octubre de 2009

Electric Feelings

Después de cuatro días sin que saliera el sol y después de estar 2 otoños y 3 primaveras en su cama, sus labios eran mi invierno y su sonrisa era mi verano.
Hibernábamos los dos dentro de ese edredón. El mundo cambiaba fuera de esas paredes y nosotros cada vez más éramos uno.
La cámara fotográfica estaba llena de fotos. Tú, tenias mis labios rojos tatuados por todas las partes de tu cuerpo. Yo, tenia tu olor en mi piel.
La bañera era nuestra propia lluvia y el café recién hecho era nuestro sol.
La habitación estaba ahogada en gemidos y respiraciones aceleradas.
No sé cuánto llevábamos ahí dentro pero yo seguía igual de nerviosa que la primera vez que te vi y me tocaste.
Con el corazón a cien por hora y mis mejillas ruborizadas. Decías que eso te gustaba y a mí no me gustaba que me dijeras que te gustaba.
El correo se estaba amontonado en la puerta. Ya habíamos perdido el tiempo. ¿Entonces porqué querer recuperarlo?
Los dos estábamos bien ahí, en nuestro mundo paralelo, no necesitábamos más. Eras mi universo.
(Dicen que el otoño vuelve un poco loco. Por el cambio de tiempo y todo eso. El otoño es raro, raro pero bonito. Y, si no lo dicen, lo digo yo!)

jueves 15 de octubre de 2009

En voz baja

La ciudad se inunda por las tenues luces de las calles. Un viento muy muy frío arrastra los periódicos de hoy. Que rápido se olvida todo. Todo se desvanece.
Las bocas del metro se llenan de gente, las escaleras mecánicas están llenas de almas rotas por el paso del tiempo. Un músico ambulante toca en una melodía muy tranquila en uno de los pasillos deshabitados. El caminar de los tacones golpea las paredes.
Los pasillos desprenden un olor muy fuerte. Humo y más humo por todos lados. Contaminación.
Salgo fuera y respiro aire. Empiezo a andar, uuuf! que viento, frío, frío. Los árboles bailan a su son. Mi pelo vuela en el aire y mi piel se eriza.
Las luces de neón de los rótulos son muy fuertes, captan mi atención. Colores.
Me vienen ganas repentinas de fumarme un cigarrillo, no sé porque. Busco por todo mi bolso un paquete de cigarrillos. No soy de las que fuman a todas hora y que necesitan salir del trabajo para hacer un cigarrillo. Pero no sé, puede que fuera porque se estaba haciendo de noche, no lo sé. Por fin! Encontré un paquete medio chafado, claro
, después de tanto tiempo... Ya no recuerdo la última vez que me fume uno.
Me lo intento encender pero no puedo, el viento me lo impide. Pongo la mano delante y no lo consigo. Lo vuelvo a intentar. Me pregunto si parecía una tonta ahí en medio de la acera intentando encenderme un cigarrillo. Puede que encendiera 10 veces el mechero, no lo recuerdo.
Entonces, de golpe, oigo alguien que se acerca a mí, se para delante mío. Chhst! Y veo fuego, pongo el cigarrillo y lo enciendo. Ooh! Que gusto, cuánto tiempo sin probar ese sabor. Mmm.. hacía tanto tiempo.
Levanto la cabeza, mi corazón se para y el cigarrillo se resbala de mis dedos.

martes 13 de octubre de 2009

Finlandia y los escalofríos árticos.

Paula se despierta en medio de las noticias y con el frío acechando fuera del edredón. La respiración entrecortada, la vida en la almohada. Podría hibernar para siempre. Le da igual. Cómo los osos. Sí! Cómo los osos polares en el ártico. Mmmm... los ojos se le cierran sin querer. El corazón aún no ha despertado. Ya lleva meses hibernando.
Paula respira hondo, vuela y sueña con Finlandia.
Sale por la puerta, el cielo aún no ha despertado pero ya empieza a inundarse de olor a amanecer. El olor a hierba húmeda aún persiste. Humedad. La media luna aún busca su mitad, ayer la perdió.
Entonces el frío empieza a arder, las farolas empiezan a tintinear y las calles están vacías.
Paula tiene frío. Le sale polvo de nieve por la boca. Lleva los calcetines por encima del pijama, costumbres de invierno. Las manos se le empiezan a poner violetas. La piel se le eriza por dentro. Y, entonces tiene el primer escalofrío incontrolable de invierno. Escalofríos árticos, Paula sonríe.
Parece que el bol lleno de cereales de estrellas es algo más que un trocito de cielo.

lunes 12 de octubre de 2009

Todo tiene explicación. Todo menos tú.

Me enfrento a la mañana sin haber soñado en toda la noche. Con tiritas y miles de recuerdos rojos en el bolsillo roto de la chaqueta.
Con el corazón en la mano en medio de la calle, el pelo suelto y el humo del cigarrillo se desvanece.
El tráfico matutino y las paradas de bus llenas de desconocidos. De almas rotas en tres.
Empieza a llover y yo sin mi paraguas. Empieza a anochecer y yo sin ti.
No lo sé. Raro. Raro y bonito a la vez. Puede que quizá desesperado.

miércoles 30 de septiembre de 2009

I want to be forgotten and I don't want to be reminded.

Suena el despertador y para mí nada tiene color. Me escondo debajo de la almohada intentando no existir.
La habitación cada vez se hace mas pequeña y estoy fría. Mi corazón se dispara, mi respiración aumenta y pierdo la cabeza. Minuto a minuto voy helándome, me congelo más y más. Quiero desaparecer, quiero no existir, irme de aquí. Dejar de ser visible. Quiero ir a ninguna parte.
A estas horas ya no siento mis pies, dedo a dedo y hueso a hueso van muriendo.
La ventana está herméticamente cerrada y no pasa ni un diminuto rayo de sol. Quiero quedarme en esta cama para toda la vida. No quiero que nadie me vea jamás.
El odioso despertador vuelve a sonar. Meto la cabeza dentro del edredón y noto como todo dentro de mí se congela. Ahora mi corazón ya casi no bombea, casi dejó de latir. Ojalá muriera, por lo menos ya no existiría.
El calor que se respira fuera es abrumador pero el frío en esta habitación es peor.
Al fin, decido levantarme, pero aún con el edredón enrollado por todo mi cuerpo erizado por el frío. Me siento en la cama y apoyo la cabeza en la pared.
Del suelo sube un frío aterrador que pasa por mis pies y se traduce en un escalofrío. Pongo dedo a dedo el primer pie en el suelo y noto cómo otro espinoso escalofrío recorre cada parte de mi ser.
No estoy segura de levantarme, creo que mis piernas no responden. No me siento segura.
Mis ojos no aguantan la presión, me evaporo cómo el humo de un cigarrillo. Quiero salir de aquí, de este lugar o quedarme encerrada en esta habitación para siempre.
A tientas y con la más plácida inseguridad consigo llegar al lavabo.
Mi pulso no es bueno. Tiemblo a cada segundo (de frío, de miedo y de tristeza). Tengo los párpados superiores pegados a los inferiores y casi no veo dónde voy. Los labios los tengo secos y muy cortados, hechos trizas. Casi no puedo abrirlos y mi boca esta seca y con un regusto a la vida.
Me acercó al baño y me lavo, cómo puedo, la cara. Veo a alguien que me mira en el espejo. No sé quién es. Me veo a mí sin verme. Tan sólo es un cruel reflejo de algo que fui.
Paso a paso me voy quitando la ropa. Noto cómo cada prenda me recorre la piel y la eriza a su paso. Cómo al estar desnuda ante el espejo me odio aún más. Me meto dentro de la ducha y abro el grifo. El primer chorro de agua que sale es frío, muy frío y mí corazón se congela. Empieza a salir más caliente y noto cómo la sangre empieza a recorrer mis venas otra vez. Dejó que el agua empape todo mi cuerpo y mi cabello. Cierro los ojos, y entonces intento desaparecer en la ducha.

jueves 24 de septiembre de 2009

Trough the fire & rain

No hay silencio, no hay ruido. No es incómodo, ni histérico. Solo oigo el sonido del bolígrafo redondeando, dibujando las palabras. Parece que rasque el papel, pero en verdad está gritando las palabras una a una. Las escribe y las grita, por mí. ¡GRITAN! Tengo la sensación de que el mundo se mueve muy deprisa ahí fuera. Cómo en las películas. Te pasan un día entero. Las nubes van muy rápido, la gente aparece y desaparece, cómo almas que van y vienen, que nunca estuvieron y estarán. La verdad creo que somos almas que pasamos un instante y desaparecemos, para nosotros es una vida entera. Pasan millones y millones de cosas en una fracción de segundo. Vasos, vasos de colores. Tazas derramando el café que nadie bebió. El pinta labios rojo en la copa del vino. Los zapatos de tacón por el suelo. Los cajones mal cerrados. Libros amontonándose en la mesita de noche. Una foto de otra foto que es de otra foto de una foto haciendo una foto. La sensación de estar dormido sin estarlo... Y, llega el otoño y las hojas que se mueren. El invierno y el frío. La primavera y sus lluvias inesperadas. El verano y sus atardeceres. La vida pasa y pesa. El mundo gira y gira. De pequeña pensaba que si el mundo giraba muy rápido podíamos caernos, ¿Somos prendas de ropa dentro de una lavadora?, ¿Quieres mirar la lavadora conmigo? Dicen que no va bien, ver una colada muy a menudo, pero bueno, mas mal ya no podemos estar ¿no? QUE PATÉTICA ¿verdad? Pensar que podía ser todo rojo, cómo mi corazón, cómo mis zapatos. Rojo, cómo los sueños.

domingo 30 de agosto de 2009

No me preguntes por qué.

Suma y sigue. No me dejes, no sola. Abrázame 1999 veces. En la cama los libros se amontonan, las palabras se pudren y los autores se van muriendo.
Simulacro de evasión!
Cómo cuándo tocas la punta de una cerilla que esta negra. Cuándo los ojos te pesan.
A veces aún te sueño de noches. Será por el ruido, será por...
A veces aún voy por la calle y te busco entre la multitud. Quizá sea el calor, quizá sea el olor.
A veces aún te deseo. La verdad es que aún te recuerdo. Hasta a veces aún te quiero.
Te doy mi corazón abierto, cómo una cajita.
Dejame decirte que a veces te espero en nuestra vía, dónde te encontre, por si apareces.
He marcado cruzes por todo el país, por si vuelves.
Quizá sea porque a veces lo veo todo rojo.

miércoles 29 de julio de 2009

Lista de cosas (in)habituales

  • Una pared llena de post-its amarillos
  • El aire caliente que entra por la ventanilla al ir a 100 por hora por la carretera
  • Olor a libro nuevo
  • Olor a libro viejo
  • Una lista inútil
  • Una mirada desconocida
  • Una pregunta absurda
  • Que llueva dentro de la habitación pero fuera irradie el sol
  • Un télefono sonando
  • Una canción vieja (para ti)
  • La ropa amontonada en la silla
  • El boli garabateando muy rápido
  • Las palabras revoloteando por tu cabeza
  • Rápido
  • Olor a tinta
  • No entender nada
  • Contar ventanas
  • Leer todos los rótulos
  • Quedarte pensando en algo tan absurdo que hasta te da vergüenza pensarlo
  • Ilusionarse
  • Mirarse al espejo
  • El olor a viento
  • La letra mal echa y la bien echa
  • Los dibujos en las paredes de la calle
  • Un momento apasionado que tú ves pero que no te está pasando a ti.
  • Un momento de foto sin cámara
  • Mirar por la ventana
  • El chirrido del tren al pararse en la estación
  • Las miradas de los desconocidas cuando entras por primera vez en un local y solo/a
  • Las palabras mal prounuciadas
  • El ronroneo (suspiro raro) del perro
  • Tú respiración dentro de tu cabeza
  • Alguna frase pintada en la pared.
  • Una película que te hace estremecer
  • Observar y ser observado
  • La lista de la compra
  • El caos de la habitación
  • El agua bajando por tu garganta
  • Cómo llega la noche
  • Que el perro te huela el pelo y se te quede mirando
  • Absurdo
  • Lo que es normal (no existe) y lo que no
  • A los que nos dicen locos por hacer/escribir/decir algo que los otros nunca harían/escribirían/dirían.
  • Pintarse las uñas
  • Que vaya andando y se te suba la camiseta por detrás
  • Zapatos nuevos
  • Enamorarse y (DES) enamorarse
  • No poder dejar de mirar algo o alguien
  • Una foto de hace tiempo y la sensación que va con ella
  • Un momento que te haga una cruz en el corazón

jueves 25 de junio de 2009

La vie en rouge

Abro el boli pensando que con sólo tenerlo las palabras van a salir como si nada. En el altavoz, Snow Patrol me canta, los altavoces, mientras yo estoy con la cabeza apoyada en la mesa sintiendo la madera y cómo la cortina viene y va, se han vuelto mis orejas. The fire, the fire, the fire! Y tengo el corazón en las manos, ardiendo, deshaciendóse como un helado al sol. Las uñas las llevo pintadas rojas, y el pelo alborotado desde que me he levantado. La libreta llena de tachones cada vez más grandes. El calor aplasta, huelo a mar sin estar delante de él, oigo las olas pero no las siento. Las manos me sudan. Dream, Dream, Dream. Tengo las manos frías aunque sea verano. Y todo lo veo ROJO. (Y pongo los pies al sol, a ver si siento lo mismo que cuando me tocas.)

miércoles 10 de junio de 2009

La insensata que te quiere

No hay ninguna razón. No hay nada que se mueva por las calles, tan sólo ese aire tan hitérico, ese que no te deja respirar. Te ahogas y puedes llegar a morir sin aire.
La luz se filtra entre los edificios más altos, los rascacielos. Recuerdo, que de pequeña me reía y provocaba un frenesi a quién tenia al lado cuando escuchaba la palabra rascacielos.
Me imaginaba, aunque supiera que eran edificios, que eran hombres que cuando al cielo le picaba alguna nube se la rascaban, ja, ja! Que imaginación. Hay gente que tiene mucha imaginación pero por alguna razón que no se sabe la esconde. Sí, ya tenía razón Einsten cuando decía que el conocimiento era limitado pero que la imaginacion rodeaba el mundo.
Hay tantas cosas inimaginables que se me pasan por la cabeza. ¿Sabes? Siempre he pensado que un día crearé una libreta gigante con hojas, muchas, de colores, y allí escribir lo que se me pase por la cabeza, mis locuras más gordas, mis tonterias. Sin avergonzarme de ninguna, ninguna.
El otro dia me compré unas gafas de colores que por lo que entendí nadie se las compraría, pero yo lo hice, y ahora las llevo por la calle. Lo más gracioso de todo es con la cara que me mira la gente. ¿Pero que seria de mi sin esas cosas? Creo que no seria yo. Mi problema es que no me importa nada lo que piense la gente. Soy como soy.
La vida seria tan aburrida sin todas esas cosas. No hay nada mejor que ser uno mismo.
Yo soy esa a la que le gusta dibujar telefonos que suenan o no, que alguien habla o no hay nadie. Los telefonos son rojos y siempre estan colgando. Nose porque pero me gusta, ya está.
Soy la que dibuja telefonos al borde de las páginas colgando y de color rojo sin niguna razón. Telefonos. Todo tipo de telefonos. Siempre rojos. Quiero un telefono rojo.
¿Sabes? Siempre he tenido las manos frías. Soy de piel fría. Soy de corazón fácil. Soy como soy.

jueves 4 de junio de 2009

Rojo de los sueños

A little better, never perfect, eso dicen... los colores y los sombreros, los zapatos rojos y las miradas verdes Pieles frías. Sudor. Lágrimas y cosas sobre la muerte.
Muchas veces, sin una razón aparente, me siento en esa silla, con la radio encendida dejando que el azar me diga algo. Palabras, libros y pensamientos llenos de escalofríos en la mente. Empezo a deshacerme encima de la mesa mientras el día se descompone delante de mí. Y a veces no hay nada más, hojas muertas y pies fríos. 18, 24, 35, 45, 55.

viernes 1 de mayo de 2009

¿No quisierais a veces vivir para siempre?

Abril. Siempre me ha gustado el sabor de boca que te deja la palabra Abril después de decirla. Abril nunca ha sido nada especial para mí. Lluvias inesperadas, quizá. Un mes cómo cualquier otros, el Abril.
Y ven aquí, dónde el sol se pone todas las veces que lo desees, dónde la luna siempre esta llena y las nubes adquieren miles de formas (inimaginables). Dónde los besos tienen sabor a medianoche y los cafés con leche no son tan sólo cafés con leche.
Ven dónde las camas estas echas estrictamente para ti y para mi, nadie más, tú y yo. Gatos aullando a la luna. Momentos en el balcón leyendo. Hueles a mar. Escalofríos cada 30 segundos (inevitables). Borrones y cuentas nuevas sin ningún borrón y cuenta nueva.
Melancolía. Noches en vela. Sueños que no son sueños.
Azoteas llenas de ropa ondeando al son del viento, azoteas llenas de globos y de burbujas. Azoteas de besos y palabras. Azoteas con vistas a ti. Azoteas con vistas al mar y al sol. Azoteas con vistas a los edificios. Azoteas contigo. Azoteas y más azoteas. Azoteas infinitas contigo y un cojín de color rojo cómo mi corazón, rojo. Tejado azules (el cielo), el suelo de color... color a ti. Gatos negros que pasean. Abuelos charlando en el portal. Viento muy fuerte. Los pies al aire, tocando el cielo, descalzos vamos a andar por él. ¡Venga vamos, que no vamos pá las nubes! Azoteas de película y azoteas misteriosas. Azoteas de tú y de mi. Azoteas junto a ti. Azoteas con tu calor. La azotea eres tú. Mi azotea tú.
-¿Quieres subir a la azotea y vemos la ciudad?
-Ya estoy en la azotea (se queda callada y le mira) y mi ciudad tú.
(Y en descuidos crearemos universos)

miércoles 29 de abril de 2009

C'mere

Blanca, se llamaba Blanca. Esa chica que Sergio se cruzó un día en el metro. Blanca. Nunca había escuchado ese nombre, pero le encantaba, antes de saber que existia.
Sergio se cruzó con Blanca en el metro. Era un día soleado, con rayos intensos, con nubes blancas y con unas formas espectaculares. El azul del cielo era un azul muy profundo. Ese día se respiraba un aire distinto por la calle. Una sensación te rodeaba al andar por la calle.
Sergio iba cómo siempre a la universidad con el Ipod puesto y escuchando una canción de Interpol, pero justo en el instante en que el metro paró en la parada de Urquinaona (siempre le había parecido interesante ese nombre) se abrieron las puertas y la chica de cabello moreno por los hombros con unos cascos "retros" entró por la puerta el Ipod, de golpe, saltó a la canción de C'mere de Interpol. ¿Que curioso verdad? Es curioso cómo pasan las cosas, las casualidades y el destino. Todo. Que curioso que esa chica de los ojos verdes, casi amarillos que había entrado por la puerta con sus cascos "retros" de color rojo y había hechizado a Sergio con su misterioso y a la vez simple ser, el Ipod hubiera puesto la canción de C'mere (Ven aquí). Todo lo que Sergio quería ese momento. Que esa chica de tejanos rojos se acercara, que lo atrapara con la mirada, que lo hechizara con su cuerpo.
¿Que curioso verdad? La vida esta echa de pequeñas porciones de casualidades que la hacen inmensamente deseable.
Blanca, se llamaba Blanca.

martes 28 de abril de 2009

Después de la lluvia

Todo paso de repente. Algo que no te esperas. Gracias a eso fue mejor lo que pasó.
Ocurrió sin pensarlo, en un abrir y cerrar de ojos. Sí, habia indicios de que pasaria, pero el corazón no se lo había planteado y le pillo por sorpresa.
Salí a la calle hablando, no esperaba que pasara, pero pasó. Tan sólo al pisal la calle se pusó a llover más fuerte que nunca. Al principio sentí la rabia de cuándo no tienes paraguas, pero una vez empapada (todo el cuerpo mojado) me di cuenta de que lo que menos quería era un paraguas. Fui evitando todos los paraguas para poder empaparme de esa suave y dulce lluvia. Cada gota era una sensación nueva para mi ser.
En la calle, todo era paraguas y prisas ¡Que estrés! La gente está tan metida en su vida y su estrés constante que no se paran a saborear el sabor de cada gota.
Por mi desgracia la lluvia paró. Me dejó sin nada, sin sensaciones. Pero lo qe vino después fue mejor. Me quedé sola, al fin, y pude andar tranquilamente por la calle.
De golpe empezó todo. De las calles bajaban unos riachuelos de agua, que de vez en cuando su pureza era interrumpida por alguna rueda de coche con prisa.
Las nubes empezaron a moverse y a dejar paso al sol, pero sin irse del todo. La luz era perfecta. Pero, lo mejor de todo era el aire revitalizante y electrizante que se movia. Era mágico. Podías llegar a juntar tantas sensaciones en un puñado de aire...
Los escalofríos iban y venían por todo mi cuerpo. Era un momento tan mágico.
Era uno de esos momentos que quieres meter en una cajita para revivirlo siempre que quieras. Era un momento para coleccionar.

domingo 26 de abril de 2009

Slow Hands II

Cómo cada vez más va desapareciendo hasta que un día ya no existe para nadie. Ni un sólo mensaje en el contestador, ni una sola carta. Hace otro sorbo, o dos, a la taza de té y enciende el televisor. La tele ya no le cuenta nada. No hay nada. Del televisor sale un zumbido insoportable. No lo aguanta, cómo su vida. Insoportable. Apaga el televisor, se acaba la taza de té y se levanta, pasea, aún descalza, por la habitación. Huele lo que el aire le lleva y de golpe huele vainilla. Le viene a la mentre un recuerdo muy dulce. Algo que no recordaba hacia mucho. La mente la lleva a un lugar cálido. Algo extraño sucede. Deja de sentir y se rinde. No recuerda, no quiere. Se acerca a la estantería de libros y huele los diferentes aromas que los libros desprenden. Los roza con los dedos y deja que sus palabras la llenen por dentro. Intenta llenar esa vacío otra vez. NO FUNCIONA. El cielo se va oscureciendo y el frío se hace más fuerte. Por la ventaná, aún abierta, parece que alguien sople hielo picado. Cierra la ventana. Desesperación. La noche, cómo siempre, se la come por dentro. Ya no existe, la cena para dos, el sofá para dos, la cama para dos. Todo vacío. Un plato y un vaso en la mesa. Tan sólo la forma de uno marcada permanentemente en el sofá. Un lado de la cama desecho, el otro ya no lo toca. Y cómo cada día todo se vuelve negro, cómo la noche. Se respira tanta soledad. Todo se congela y la felicidad se esfuma cómo un soplo de aire. Se quita la ropa suavemente notando cada rozadura de la tela con su fina piel. Se queda desnuda al lado de la cama, con la luz tenúe, recordando los momentos que pasaron en esa cama. Despierta de su inconsiente y se pone el pijama. Levanta las sábanas y se mete por dentro. Se queda parada, con la respiración lenta y escucha el NO ruido de la casa. Se pone de lado, mira el teléfono, suspira y apaga la luz.
Cierra la luz y desea que mañana haya alguien al otro lado de la cama. Y se abraza a si misma...

martes 21 de abril de 2009

Slow Hands

Ruido en las ventana tintadas de color negro. Ruido en la calle, de coches, personas y la densidad. Se abre la puerta del bloque núm.14. Puerta vieja, de color rojo granate, llena de rasguños por el paso del tiempo y de las personas. Entra dentro. La puerta se cierra detrás con un suspiro de aire. Abre el buzón con las manos esperanzadas por encontrar algo inesperado. No hay nada, tan sólo propaganda. La esperanza se va tan pronto cómo el no llegar la carta. Sube cansada las escaleras después de mirar otra vez el cartel de "NO FUNCIONA" del ascensor. No hay nada que funcione, no hay nada que vaya bien. Todo está gris. La vida no avanza. Nada borra nada. "No funciona", parece que el ascensor le hable. Sube otro tramo de escaleras pensando quizás que en la puerta haya algo, que pase un taxi de color rojo. Pero no, no pasa. No funciona. Llega a la puerta núm 4 del piso 4rto. Dos cerrojos y una alfombra que dice "Bienvenidos". Saca las llaves sin ganas, sin vida. Mete la primera y le da dos vueltas, mete la segunda y le da dos vueltas más. Empuja havia fuera, le da un leve toque a la llave y empuja hacia dentro. El aire vacío del piso le inunda los pulmones. En un movimiento rutinario tira las llaves al plato lila, se quita el abrigo y la bufanda y los cuelga en el perchero. Se quita los zapatos y siente el suelo frío. Cómo sube de la planta de sus pies, cómo le eriza las piernas siguiendo por la espalda hasta llegar a un leve cosquilleo en la nuca. Cierra los ojos y desaparece. Se aproxima, arrastrando los pies, a la venta y la abre. El viento se le lleva la melena hacia atrás dejandóla volar, soñar. Observa la casa fría y vacía. Toca la puerta metálica de la nevera, mientras, en el patio interior se oye una lavadora. Abre la puerta y deja que el aire refrigerado de la nevera se apodere de su alma. Mira detenidamente la nevera, pero no encuentra nada. Coge de un armario una taza y la llena de agua del grifo. Abre la puerta del microondas y la pone ahí. Regula la temperatura y la pone a calentar durante 2:31 minutos. Coge una bolsita de té, clásico, y se lo lleva a la nariz. Los agujeros de la nariz se abren y dejan entrar la aroma del té. Se le llenan los pulmones. "Ring!"La taza de agua en el microondas ya está. La coge y nota un suave quemazón en las manos, no le da importancia. Pone la bolsita de té dentro de la taza y se queda observando cómo el color del agua cambia. Le pone 2 cucharadas y medio de azúcar y lo remueve con una cuchara. El aroma sube hacia su nariz. Se va con la taza en la mano y el humo desaciéndose en el aire, al sofá. Antes, pero, se va a la ventana y observa con sus ojos verdes la calle mientras le da el primer sorbo al té. Un dulce quemazón con sabor a té le quema la lengua. Se sienta en el sofá y siente cómo se hunde con él. Cómo cada vez más va desapareciendo hasta que un día ya no existe para nadie. Ni un sólo mensaje en el contestador, ni una sola carta. Hace otro sorbo, o dos, a la taza de té y enciende el televisor.
[Continuará....]

sábado 11 de abril de 2009

Cómo si fuera el último

- ¿Me olvidarás?
- Cada día.

martes 7 de abril de 2009

Premio Antes de la Lluvia

Hoy no os voy a deleitar con un escrito. Hoy os voy a regalar algo que vosotros me regalais cada dia, que llenais mi querida casa con una pequeña luz. He de daros las gracias por todos aquellos que seguís cada dia mis escritos que os los leeis y que me animais a seguir escribiendo, gracias a vosotros esto sigue, esto va a más. Gracias por estar aquí día si y día también. Muchos de vosotros me habéis regalado un premio. Así que por todos los que me habéis regalado un premio yo os doy uno y aquellos que no me han dado ningun premio, pero aún así me comentan, me siguen y sobretodo me leen les regalo este premio. Esto es para todos vosotros. Quiero que tengáis un trozo de mi en vuestro sitio. Porfavor si estas leyendo esto es que te mereces el premio así que cógelo. Cógelo sin miedo y cuelgalo en tu blog con una sonrisa, porque sabes? TE LO MERECES MÁS QUE NADIE! Muchisimas gracias a todo por seguirme, soys geniales. Unbeso enorme :)

Don't you wanna come with me? Don't you wanna feel my bones on your bones? It's only natural. Don't you wanna swim with me? Don't you wanna feel my skin on your skin? It's only natural.

Entre tintineos de luz

Los días son grises, es invierno y hace frío. Sabes que me gusta el frío, sabes que me gusta mirar el cielo gris y sabes de sobra que me encanta el invierno, sabes también, todo hay que decir, que me muero por ver nieve. Invitáme a tomar una taza de café y charla conmigo, pero callado. Miráme a los ojos y besame cómo si fuera el fin del mundo y nuestros labios nunca más volvieran a rozarse. Tocáme. Rozáme y desnudáme todas las curvas de mi cuerpo. Encuentra y cuenta mis pecas y hazme libre a tu lado a medianoche. ¿Quieres?

"A veces aún bailo bajo la nieve"

Pequeñas locuras

¿Sabes? Siempre quise subirme a una nube. Saber que tacto tienen, parecen esponjosas. Me gustaria sentarme y ver el mundo, desde ahí arriba se ve todo tan pequeño y me sentiría tan grande. Me gustaría bajar una calle con el carrito de la compra y yo metida dentro y que tú me empujarás. Me gustaría , ¿sabes que me gustaría? Que me mirarás siempre de la forma que lo haces en este instante.

Sin fecha de caducidad

Tres sombreros de copa

Habitación de un hotel de segundo orden en una capital de provincia. En la lateral izquierda, primer término, puerta cerrada de una sola hoja, que comunica con otra habitación. Otra puerta al foro que da a un pasillo. La cama. El armario de luna. El biombo. Un sofá. Sobre la mesilla de noche, en la pared, un teléfono. Junto al armario, una mesita. Un lavabo. A los pies de la cama, en el suelo, dos maletas y dos sombrereras altas de sombreros de copa. Un balcón, con cortinas, y detrás el cielo. Pendiente del techo, una lámpara. Sobre la mesita de noche, otra lámpara pequeña.


Miguel de Mihura
· pintando el cielo, nubes de algodón, mariposas acariciando, flores celestiales, sonidos agudos, ronquidos, medianoche, senimientos a flor de piel, recuerdos olvidados, manos frías, pies calientes, corazón ardiente, lágrimas secas, acordes desafinados, azul, escalofríos, temblores y nervios, oscuridad, cometas en el aire.

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La chica de las manos frías ©Template Nice Blue. Modified by Indian Monsters. Original created by http://ourblogtemplates.com

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