domingo, 18 de enero de 2009

Missing you

Una ciudad que no sabe dónde está el norte. Ni muchos ni pocos habitantes. Calles oscuras. Semáforos de color azul celeste. Pequeña playa. A veces nieva, a veces no. Calle central. Mañana de un sábado gris. A pocos metros, al lado de la panaderia mas cara de la ciudad chica con pantalones tejanos gastados, sudadera roja y cazadora negra. Ojos de color verdemarrón. Nariz pequeña. Labio inferior mas carnoso. De una mejilla pasando por la nariz hasta la otra pequeñas pecas. Pelo castaño ondulado para el frío lleva un gorro de color lilaclaro, bufanda muy muy larga. Ni delgada ni rechoncha. En la mano lleva un libro, grueso. Cruzado un bolso del mismo color que la cazadora.
Parece que anda con rumbo a algún sitio, pero no es así. Se para delante de un edificio. Coge la llave. Abre. Entra. Ascensor con un letrero que dice: "No funciona, disculpen las moléstias." Mira el tramo de escaleras que le toca subir, como cada día y se pregunta porque en el letrero dice "Disculpen las moléstias". ¿Que moléstias? Desde la primera vez que pusó los pies en ese suelo que el ascensor esta con ese letrero. Un papel, que imagina que antes era blanco, porque ahora con el paso del tiempo es amarillo casi marrón. Se encamina hacia las escaleras. Al pasar por el primer piso oye a la señora del 1º 2ª cantando mientras barre. Al llegar al segundo piso sólo oye una televisión hablando muy muy alto, pero no sabe de dónde procede. Cuándo por fin llega al ático saca la llave y abre la puerta con un fuerte golpe. De lo vieja que és se atasca. Al abrir la puerta un majestuoso rayo de sol le ciega la vista. La casa estaria a osuras si no fuera por esa luz que entra. Hay cómo una neblina en la habitación mas grande que la hace parecer mas vieja de lo que és. Los muebles són modernos. Un sofá grande reina una pared y parte de una esquina. La televisión esta delante en la otra pared. Descansa encima de un mueble cansado con unos tiradores preciosos que cuelgan en el medio de los cajones. A cada lado, dos estanterias repletas de libros. Todos leídos. Algunos guardan magistrales secretos y otros tan sólo te hacen pasar un buen rato. Una estora que ocupa toda la habitación de tonos rosas y lilas. Pared de un color rosáceo. Una ventana que va de arriba a abajo ocupa el centro de la pared restante, unas cortinas del mismo color que el sofá la acompañan.
Más allá del pasillo una cocina mediana. Pocas tazas, pocos cubiertos, pocos platos, pocas sártenes. Un paño inundado de agua gotea en la encimera. Una taza de café helado.
Al otro lado de la sala su habitación, de un color lila bonito. Una cama de matrimonio con un edredón de color granate ocupa la pared mas grande. Una cabecera de barrotes de hierro. La cama desecha entera, pero ahí no ha dormido mas de una persona. A los pies de la cama un baúl, no de recuerdos, sino de caos. A cada lado de la cama una mesita de noche con sus respectivas lámparas. En la pared que queda enfrente a la puerta una ventana que hace de glorieta. Unos cojines de un color parecido al de la pared están en el bajo. En la esquina del otro lado un sillón de época con una lámpara de pie al lado. Algún póster y otra estanteria con más libros en la pared restante junto a un espejo entero redondeado.
Al lado de la habitación el baño, no es muy grande pero tampoco es diminuto.
Al final del pasillo una habitación en la que, con la puerta entreabierta, se ven mas estanterías con más libros y en medio de toda la habitación una gran mesa con una comfortable silla. Una ventana que da a la calle. Con esa luz que entra parece un muy buen sitio.
En medio de todo ese pasillo hay una caseta de tela muy muy fina dónde se entreve un pequeño perro que descansa. Su único y más fiel compañero. Ella lo despierta con dulzura acariciándole las orejas. Lo coje y lo acomoda en su pecho y cada uno respectivamente oye el latido del corazón del otro. El de ella va muy muy lento con cada latido, asegurándose de no hacer un paso en falso, pues ha sido apuñalado muchas veces y ahora temerario por su seguridad se congela de forma protectora. El de él es alegre, rápido, nunca había sido tan feliz. Pues esta con quién más quiere, ella.
Juntos, los dos se sientan en el sofá. Ella callada y sin decir nada coge un libro y empieza a leer en medio de todo ese silencio estremecedor, sólo se oye la respiración agitada de ese perrito.
Y así, cómo todos los sábados se sienta a leer en medio de ese piso dónde habitan dos corazones con sus respectivas almas. Algunos demasiado alegres por la vida y otros casi rotos.
Y ella se pregunta cosas cómo si algún día ese corazón roto dejará de ser tan cauteloso y sonará tan alegre cómo el otro. Eso espera no quiere acabar cómo es taza de café helada que ya no siente el calor.

10 crujidos:

María del mar López dijo...

Y el corazón estará alegre de nuevo, bombeará a mil y conseguirá no estar congelado... el problema vendrá cuando decida arriesgar.

Un besito guaapa!

La sonrisa de Hiperión dijo...

"Eso espera no quiere acabar cómo es taza de café helada que ya no siente el calor."

Eso también pasa, el problema es que la soledad deseada es una vendición, cuando llega sin avisar, es una tortura.
Saludos!

laurita dijo...

Seguro que su corazón volverá a latir de nuevo. Me ha encantado el texto !

En cuanto a la peli, la vi ayer y dios.. me encantó!Aparte de la música y los paisajes, miles de frases para pensar y una historia realmente increible. Espero que te guste a ti tambien! un beso

amor dijo...

según te leo pienso en ti, a tus 16 años escribes mil veces mejor que muchos de los que andamos en la blogosfera

por eso quizá, por eso seguro, estoy orgulloso de comentar aquí y de que me comentes, y me encanta que esto se parezca a la amistad

un beso enorme

santi

Someone exactly like you. dijo...

La cama desecha entera, pero ahí no ha dormido mas de una persona.


Mierda de sensación...

Coco dijo...

entre corazones congelados entendemos mejor la situación :S

besitos

Eris* dijo...

Llegará algo o alguien que le devolverá la calidez a su corazón entonces, el de su perrito no será el único que lata alegre en esa habitación.

Petons!! :***

sRta. roCk&roLL dijo...

Puede que ya no sienta el calor, pero nunca olvidará como era aquel sentimiento...

Sariica dijo...

No sé, como pero en cada blog que firmo estás tú:), asique ya me pico demasiado la curiosidad ! Y bueno me he hecho tu seguidora :D
Un beso enorme!

Gara dijo...

Esos corazones, volveran a sentir el calor...

Me encanta como escribes,te sigo de cerca,besos

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