sábado, 1 de noviembre de 2008

Nada conoce a nadie

Él, se la comía con la mirada. La contemplaba y ella, aún húmeda, dejaba que lo hiciera. Las gotas se evaporaban con el calor de su cuerpo, ese fuego. Ardiente. Él se moria por dentro, lo mataba, cada segundo ella lo mataba, le acuchillaba, lo asesinaba, sólo con mirarle. Ardiente. La casa, aún en silencio, dejaba oír algun suspiro de anhelo. Puede que fuera la primera vez que se veían, puede que fuesen totalmente desconcidos, o puede que se conocieran de toda la vida, la verdad, no importa. Ardiente. Cada vez que se cruzaban sus ojos a él se le hacía el corazón mas grande. Le daba la sensación que su pecho era demasiado pequeño para soportarlo, y cada vez los latidos aumentaban. Ardiente. Pasaron pequeños suspiros entre ellos y entonces él se le aproximó. Hasta notar el calor de su cuerpo en el de él. A él la ropa le quemaba. Aún no existian palabras para ellos dos. No les hacía falta sus cuerpos, sus almas, sus mentes, sus corazones, conectaban perfectamente. Cada instante era un mundo. Parecía cómo si el mundo se hubiera puesto a girar muy, muy rápido a su alrededor. En cambio ellos estaba quietos. Todo era lento, no había prisa. Ardiente. Ella era puro extásis. Sus corazones eran la melodía perfecta. Ardiente. Se aproximarón mas el uno al otro hasta que sus narizes se tocaban y el aliento de su boca entraba en la del otro. Permanecieron así unos instantes, hasta que él en un momento de máxima excitación le besó el cuello y ella cerró los ojos y se mordió el labio inferior. Fue cómo si al tocar la piel del otro hubieran desaparecido del mundo, hasta llegar a un universo exterior, el suyo. Ardiente. Él al oír su gemido le acarició el pelo suavemente, la cogió de la nuca y se la llevó a sus labios, entonces se besarón, como no imaginarias nunca. Sus lenguas jugeteaban dentro, se acariciaban. La saliva fluia y los labios eran puro fuego, ardiendo de pasión. Ardiente. La madrugada era fría. Ella llena de placer, gemía cada dos segundos. Ardían. Quemaban. Se convertian en un solo ser. Volaban. La lujuría les acompañaba en cada beso, cada mordisco y cada arañazo de placer. Ardiente. Se mirarón por enésima vez. Y ella, explotaba de placer.

11 crujidos:

Antón dijo...

Me gusta, me gusta. Derrocha pasión :)

un beso

Julia dijo...

Es increíble. Es como vivirlo en directo.

Me encanta tu blog, te agrego a mis links.

Gracias por tenerme entre los tuyos.

Besitosssss

Javier Herque dijo...

Intensas…intensas tus palabras, llenas-saturadas de sensaciones de aquello que se esconde bajo las tejas donde te apoyas…

Compartimos, ya, dos cosas:

la lluvia
el signo zodiacal.

Antes o después de que llueva regresare por tu tejado.

Un saludo

damian varea dijo...

Relato cinematográfico. Genial. Era como ser uno de ellos
Un beso

Eclipse de mar! dijo...

wow
muy descriptivo!
me gusta.
tmb estaría bueno que describieses la ropa de cada uno.
está muy bien!:)

saludos!

MentesSueltas dijo...

Vengo Antes de la Luvia a dejarte un abrazo... Ardeintes letras.

Un beso
MentesSueltas

sRta. roCk&roLL dijo...

gracias por escribir todo esto.

besitos

Someone exactly like you. dijo...

No hay mejor BOOM.

La sonrisa de Hiperión dijo...

"Ardiente. Se mirarón por enésima vez. Y ella, explotaba de placer. "

Es el fuego que siempre nos corroe. Bonito blog, se puede llegar a paladear.
Saludos

Eris* dijo...

Y sentir que un corazón no puede ser capaz de soportar tantos latidos, tanta pasión ni tanta magia...

ME ENCANTA TU BLOG *.*
Te pongo en mi lista de soñadoras :)

Un beso muy fuerte!! :***

anabolizante dijo...

wooow.
Que chulada..
mientras leía imaginaba y era como ver una película en su escena más pasional
Muy chulo.

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