Blanca, se llamaba Blanca. Esa chica que Sergio se cruzó un día en el metro. Blanca. Nunca había escuchado ese nombre, pero le encantaba, antes de saber que existia.
Sergio se cruzó con Blanca en el metro. Era un día soleado, con rayos intensos, con nubes blancas y con unas formas espectaculares. El azul del cielo era un azul muy profundo. Ese día se respiraba un aire distinto por la calle. Una sensación te rodeaba al andar por la calle.
Sergio iba cómo siempre a la universidad con el Ipod puesto y escuchando una canción de Interpol, pero justo en el instante en que el metro paró en la parada de Urquinaona (siempre le había parecido interesante ese nombre) se abrieron las puertas y la chica de cabello moreno por los hombros con unos cascos "retros" entró por la puerta el Ipod, de golpe, saltó a la canción de C'mere de Interpol. ¿Que curioso verdad? Es curioso cómo pasan las cosas, las casualidades y el destino. Todo. Que curioso que esa chica de los ojos verdes, casi amarillos que había entrado por la puerta con sus cascos "retros" de color rojo y había hechizado a Sergio con su misterioso y a la vez simple ser, el Ipod hubiera puesto la canción de C'mere (Ven aquí). Todo lo que Sergio quería ese momento. Que esa chica de tejanos rojos se acercara, que lo atrapara con la mirada, que lo hechizara con su cuerpo.
¿Que curioso verdad? La vida esta echa de pequeñas porciones de casualidades que la hacen inmensamente deseable.
Blanca, se llamaba Blanca.







