domingo, 26 de abril de 2009

Slow Hands II

Cómo cada vez más va desapareciendo hasta que un día ya no existe para nadie. Ni un sólo mensaje en el contestador, ni una sola carta. Hace otro sorbo, o dos, a la taza de té y enciende el televisor. La tele ya no le cuenta nada. No hay nada. Del televisor sale un zumbido insoportable. No lo aguanta, cómo su vida. Insoportable. Apaga el televisor, se acaba la taza de té y se levanta, pasea, aún descalza, por la habitación. Huele lo que el aire le lleva y de golpe huele vainilla. Le viene a la mentre un recuerdo muy dulce. Algo que no recordaba hacia mucho. La mente la lleva a un lugar cálido. Algo extraño sucede. Deja de sentir y se rinde. No recuerda, no quiere. Se acerca a la estantería de libros y huele los diferentes aromas que los libros desprenden. Los roza con los dedos y deja que sus palabras la llenen por dentro. Intenta llenar esa vacío otra vez. NO FUNCIONA. El cielo se va oscureciendo y el frío se hace más fuerte. Por la ventaná, aún abierta, parece que alguien sople hielo picado. Cierra la ventana. Desesperación. La noche, cómo siempre, se la come por dentro. Ya no existe, la cena para dos, el sofá para dos, la cama para dos. Todo vacío. Un plato y un vaso en la mesa. Tan sólo la forma de uno marcada permanentemente en el sofá. Un lado de la cama desecho, el otro ya no lo toca. Y cómo cada día todo se vuelve negro, cómo la noche. Se respira tanta soledad. Todo se congela y la felicidad se esfuma cómo un soplo de aire. Se quita la ropa suavemente notando cada rozadura de la tela con su fina piel. Se queda desnuda al lado de la cama, con la luz tenúe, recordando los momentos que pasaron en esa cama. Despierta de su inconsiente y se pone el pijama. Levanta las sábanas y se mete por dentro. Se queda parada, con la respiración lenta y escucha el NO ruido de la casa. Se pone de lado, mira el teléfono, suspira y apaga la luz.
Cierra la luz y desea que mañana haya alguien al otro lado de la cama. Y se abraza a si misma...

9 crujidos:

aLba (*) dijo...

que la soledad nos invade....

laurita dijo...

peque, cuato tiempo !
Si, es una cancion de Miss Cafeina, se llama barcos de papel! Escúchala, es genial.

Luego me paso con calma y te leo, vale?
Un besote

Juliette dijo...

No habrá nadie al otro de la cama si ella no lucha por ello. E incluso a veces, de 365 días que hay por año, 361 como poco son de noches de soledad. Un poco triste, lo sé.

"Y se abraza a si misma..." me ha matado eso.

Gara dijo...

Cierra la luz y desea que mañana haya alguien al otro lado de la cama. Y se abraza a si misma...

Tremendisimo final,la verdad es q el relato en si me ha impactado un poco y entristecido.

Besos

seo dijo...

esa soy yo a veces

niña cada dia me gusta mas lo que escribes

tienes que dedicarte a esto

besos

marta dijo...

Soledad.
Ojalá algún día aparezca un alguien para ella, para llenar ese vacío del alma.

Un beso MUYGRANDE :)

LOLA dijo...

Haber cuando publicas un libro :)
Tremendísimo post, me quito el sombrero...un final muy triste.

Miles de besos!

Dara Scully dijo...

Que viva y se deje de vacíos y lloreras. Que ella no necesita a nadie, no es una mitad, es un entero. Y seguro que si sale al frío de la calle, encuentra cosas maravillosas.


¡Miau!

Relájate y disfruta dijo...

valevalevale, a soy aquuuuí! jajajajaja
i m'agrada més del que crec que et penses, hem sembla que me'n acabaré ensortint i tot! :)
(L)

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