miércoles, 29 de abril de 2009

C'mere

Blanca, se llamaba Blanca. Esa chica que Sergio se cruzó un día en el metro. Blanca. Nunca había escuchado ese nombre, pero le encantaba, antes de saber que existia.
Sergio se cruzó con Blanca en el metro. Era un día soleado, con rayos intensos, con nubes blancas y con unas formas espectaculares. El azul del cielo era un azul muy profundo. Ese día se respiraba un aire distinto por la calle. Una sensación te rodeaba al andar por la calle.
Sergio iba cómo siempre a la universidad con el Ipod puesto y escuchando una canción de Interpol, pero justo en el instante en que el metro paró en la parada de Urquinaona (siempre le había parecido interesante ese nombre) se abrieron las puertas y la chica de cabello moreno por los hombros con unos cascos "retros" entró por la puerta el Ipod, de golpe, saltó a la canción de C'mere de Interpol. ¿Que curioso verdad? Es curioso cómo pasan las cosas, las casualidades y el destino. Todo. Que curioso que esa chica de los ojos verdes, casi amarillos que había entrado por la puerta con sus cascos "retros" de color rojo y había hechizado a Sergio con su misterioso y a la vez simple ser, el Ipod hubiera puesto la canción de C'mere (Ven aquí). Todo lo que Sergio quería ese momento. Que esa chica de tejanos rojos se acercara, que lo atrapara con la mirada, que lo hechizara con su cuerpo.
¿Que curioso verdad? La vida esta echa de pequeñas porciones de casualidades que la hacen inmensamente deseable.
Blanca, se llamaba Blanca.

martes, 28 de abril de 2009

Después de la lluvia

Todo paso de repente. Algo que no te esperas. Gracias a eso fue mejor lo que pasó.
Ocurrió sin pensarlo, en un abrir y cerrar de ojos. Sí, habia indicios de que pasaria, pero el corazón no se lo había planteado y le pillo por sorpresa.
Salí a la calle hablando, no esperaba que pasara, pero pasó. Tan sólo al pisal la calle se pusó a llover más fuerte que nunca. Al principio sentí la rabia de cuándo no tienes paraguas, pero una vez empapada (todo el cuerpo mojado) me di cuenta de que lo que menos quería era un paraguas. Fui evitando todos los paraguas para poder empaparme de esa suave y dulce lluvia. Cada gota era una sensación nueva para mi ser.
En la calle, todo era paraguas y prisas ¡Que estrés! La gente está tan metida en su vida y su estrés constante que no se paran a saborear el sabor de cada gota.
Por mi desgracia la lluvia paró. Me dejó sin nada, sin sensaciones. Pero lo qe vino después fue mejor. Me quedé sola, al fin, y pude andar tranquilamente por la calle.
De golpe empezó todo. De las calles bajaban unos riachuelos de agua, que de vez en cuando su pureza era interrumpida por alguna rueda de coche con prisa.
Las nubes empezaron a moverse y a dejar paso al sol, pero sin irse del todo. La luz era perfecta. Pero, lo mejor de todo era el aire revitalizante y electrizante que se movia. Era mágico. Podías llegar a juntar tantas sensaciones en un puñado de aire...
Los escalofríos iban y venían por todo mi cuerpo. Era un momento tan mágico.
Era uno de esos momentos que quieres meter en una cajita para revivirlo siempre que quieras. Era un momento para coleccionar.

domingo, 26 de abril de 2009

Slow Hands II

Cómo cada vez más va desapareciendo hasta que un día ya no existe para nadie. Ni un sólo mensaje en el contestador, ni una sola carta. Hace otro sorbo, o dos, a la taza de té y enciende el televisor. La tele ya no le cuenta nada. No hay nada. Del televisor sale un zumbido insoportable. No lo aguanta, cómo su vida. Insoportable. Apaga el televisor, se acaba la taza de té y se levanta, pasea, aún descalza, por la habitación. Huele lo que el aire le lleva y de golpe huele vainilla. Le viene a la mentre un recuerdo muy dulce. Algo que no recordaba hacia mucho. La mente la lleva a un lugar cálido. Algo extraño sucede. Deja de sentir y se rinde. No recuerda, no quiere. Se acerca a la estantería de libros y huele los diferentes aromas que los libros desprenden. Los roza con los dedos y deja que sus palabras la llenen por dentro. Intenta llenar esa vacío otra vez. NO FUNCIONA. El cielo se va oscureciendo y el frío se hace más fuerte. Por la ventaná, aún abierta, parece que alguien sople hielo picado. Cierra la ventana. Desesperación. La noche, cómo siempre, se la come por dentro. Ya no existe, la cena para dos, el sofá para dos, la cama para dos. Todo vacío. Un plato y un vaso en la mesa. Tan sólo la forma de uno marcada permanentemente en el sofá. Un lado de la cama desecho, el otro ya no lo toca. Y cómo cada día todo se vuelve negro, cómo la noche. Se respira tanta soledad. Todo se congela y la felicidad se esfuma cómo un soplo de aire. Se quita la ropa suavemente notando cada rozadura de la tela con su fina piel. Se queda desnuda al lado de la cama, con la luz tenúe, recordando los momentos que pasaron en esa cama. Despierta de su inconsiente y se pone el pijama. Levanta las sábanas y se mete por dentro. Se queda parada, con la respiración lenta y escucha el NO ruido de la casa. Se pone de lado, mira el teléfono, suspira y apaga la luz.
Cierra la luz y desea que mañana haya alguien al otro lado de la cama. Y se abraza a si misma...

martes, 21 de abril de 2009

Slow Hands

Ruido en las ventana tintadas de color negro. Ruido en la calle, de coches, personas y la densidad. Se abre la puerta del bloque núm.14. Puerta vieja, de color rojo granate, llena de rasguños por el paso del tiempo y de las personas. Entra dentro. La puerta se cierra detrás con un suspiro de aire. Abre el buzón con las manos esperanzadas por encontrar algo inesperado. No hay nada, tan sólo propaganda. La esperanza se va tan pronto cómo el no llegar la carta. Sube cansada las escaleras después de mirar otra vez el cartel de "NO FUNCIONA" del ascensor. No hay nada que funcione, no hay nada que vaya bien. Todo está gris. La vida no avanza. Nada borra nada. "No funciona", parece que el ascensor le hable. Sube otro tramo de escaleras pensando quizás que en la puerta haya algo, que pase un taxi de color rojo. Pero no, no pasa. No funciona. Llega a la puerta núm 4 del piso 4rto. Dos cerrojos y una alfombra que dice "Bienvenidos". Saca las llaves sin ganas, sin vida. Mete la primera y le da dos vueltas, mete la segunda y le da dos vueltas más. Empuja havia fuera, le da un leve toque a la llave y empuja hacia dentro. El aire vacío del piso le inunda los pulmones. En un movimiento rutinario tira las llaves al plato lila, se quita el abrigo y la bufanda y los cuelga en el perchero. Se quita los zapatos y siente el suelo frío. Cómo sube de la planta de sus pies, cómo le eriza las piernas siguiendo por la espalda hasta llegar a un leve cosquilleo en la nuca. Cierra los ojos y desaparece. Se aproxima, arrastrando los pies, a la venta y la abre. El viento se le lleva la melena hacia atrás dejandóla volar, soñar. Observa la casa fría y vacía. Toca la puerta metálica de la nevera, mientras, en el patio interior se oye una lavadora. Abre la puerta y deja que el aire refrigerado de la nevera se apodere de su alma. Mira detenidamente la nevera, pero no encuentra nada. Coge de un armario una taza y la llena de agua del grifo. Abre la puerta del microondas y la pone ahí. Regula la temperatura y la pone a calentar durante 2:31 minutos. Coge una bolsita de té, clásico, y se lo lleva a la nariz. Los agujeros de la nariz se abren y dejan entrar la aroma del té. Se le llenan los pulmones. "Ring!"La taza de agua en el microondas ya está. La coge y nota un suave quemazón en las manos, no le da importancia. Pone la bolsita de té dentro de la taza y se queda observando cómo el color del agua cambia. Le pone 2 cucharadas y medio de azúcar y lo remueve con una cuchara. El aroma sube hacia su nariz. Se va con la taza en la mano y el humo desaciéndose en el aire, al sofá. Antes, pero, se va a la ventana y observa con sus ojos verdes la calle mientras le da el primer sorbo al té. Un dulce quemazón con sabor a té le quema la lengua. Se sienta en el sofá y siente cómo se hunde con él. Cómo cada vez más va desapareciendo hasta que un día ya no existe para nadie. Ni un sólo mensaje en el contestador, ni una sola carta. Hace otro sorbo, o dos, a la taza de té y enciende el televisor.
[Continuará....]

sábado, 11 de abril de 2009

Cómo si fuera el último

- ¿Me olvidarás?
- Cada día.

martes, 7 de abril de 2009

Premio Antes de la Lluvia

Hoy no os voy a deleitar con un escrito. Hoy os voy a regalar algo que vosotros me regalais cada dia, que llenais mi querida casa con una pequeña luz. He de daros las gracias por todos aquellos que seguís cada dia mis escritos que os los leeis y que me animais a seguir escribiendo, gracias a vosotros esto sigue, esto va a más. Gracias por estar aquí día si y día también. Muchos de vosotros me habéis regalado un premio. Así que por todos los que me habéis regalado un premio yo os doy uno y aquellos que no me han dado ningun premio, pero aún así me comentan, me siguen y sobretodo me leen les regalo este premio. Esto es para todos vosotros. Quiero que tengáis un trozo de mi en vuestro sitio. Porfavor si estas leyendo esto es que te mereces el premio así que cógelo. Cógelo sin miedo y cuelgalo en tu blog con una sonrisa, porque sabes? TE LO MERECES MÁS QUE NADIE! Muchisimas gracias a todo por seguirme, soys geniales. Unbeso enorme :)

miércoles, 1 de abril de 2009

Antes de la Lluvia

Salí a la calle y el sol radiaba su luz con intensa fuerza. El aire estaba contaminado de una electrizante energía, algo hizo ponerme los pelos de punta tan sólo salir a la calle.
Era uno de esos días en lo que ves pasar una moto roja, se pone tu canción favorita en el mp3 aleatoriamente y empiezas a bailar, la gente te mira pero tú le cantas a la vida, quién te mira tan sólo es un mero espectador del show. Alguien te sonríe y alguno te sigue. Te paras en cada escaparate y entras en todas las tiendas de libros. Comes lo que te apetece. Vas a la playa te quitas los zapatos y sientes la arena acariciando tus pies. El olor a mar..
Era uno de esos días en que el cielo esta raramente lleno de nubes. Nubes esponjosas, de esas que parecen camas y que darías lo que fuera por subirte en una. Intuí, por el extraño color del cielo (ni gris, ni azul) que pronto llegaría la lluvia. Comprendí, entonces, que esos eran los momentos antes de la lluvia.

Tienen las manos frías...

Los textos de este blog son míos así que por favor respétame y no copies. Gracias.
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