sábado, 29 de noviembre de 2008

Mi vida en un tejado

Ven, pasa, quiero enseñarte algo...
Y te voy a contar cómo es esto. Cómo es sentirse en medio de todo y a la vez en medio de nada. Lo que es subir ahí arriba. No se puede explicar, sólo se puede subir y sentir. Sobretodo hay que sentir.
Sentir el viento en la cara, el sol en el cuello y tus pies descalzos tocando el frío tejado. Cierras los ojos y cuentas hasta 10, entonces los abres y ves el maravilloso cielo que vive desapercibido, lo miras, puedes llegar a tocarlo si te apetece, hasta el sol puedes tocar, pero eso sí, sólo si lo deseas de verdad lo sentiras y lo notaras. Sólo si de verdad lo quieres y lo sientes.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Me encontraba entre 4 paredes. 4 paredes que minuto a minuto se hacian mas pequeñas y a mi me aplastaban. Sentí un calor en mi cuerpo, algo que no podía controlar, no se que era. Algo estraño. Me resultaba familiar, pero no para saber lo que era. No lo sabía, no lo reconocia. Mi corazón cada vez latía mas fuerte, mucho más. Parecia que no cabia en mi pecho, cómo si fuera demasiado pequeño y él muy muy grande. De pronto, la cabeza me daba vueltas. Parecía que estuviera en una batidora y que no pararan de darme vueltas. Cada vez el lugar en el que estaba se hacia mas pequeño y cada vez estaba mas sola. No había nadie conmigo. De pronto encontré una salida, pero eso no me ayudo. Soplaba un suspiro de aire fresco, me rozaba un poco la cara. Entonces, de repente mi corazón se paró por un instante. No había marcha atrás. Parecía que alguien me estuviera matando en ese instante. Me acuchillaban en el pecho. No paraban y cada vez dolía más. Cerré los ojos para no ver nada, para no ver y puede que no sentir. Aún así el dolor seguía ahí y lo notaba muy adentro en el pecho. Dolía tanto que me asfixiaba. Parecía cómo si el corazón no aguantará tanto dolor. Tanta presión. Me daba la sensación de que alguien, a sangre fría, me acuchillaba. Me agarraba con fuerza y no me dejaba respirar. Mi respiración, cada vez mas rápida, demasiado veloz diría yo. La boca seca cómo nunca antes la había tenido. Algo en mi interior me decía que no, que luchará y que no me rindiera. Pero que porfavor siguiera con los ojos cerrados. El dolor en el pecho aumentaba segundo a segundo. Mi vida se desvanecía. Los minutos pasaban y miles de voces susurraban a mis orejas palabras infintas. La mayoría no las entendía. No sabía que decian. Parecia que no era mi idioma. Entonces después de estar sin respirar y sin notar mi corazón, noté que algo cambiaba. Pero no por mucho tiempo, pues al cabo de pocos minutos, volvía ese cuchillazo en mi corazón. Me dolía tanto que lloraba. Lloraba de dolor. Me arrastraba intentando hacer que el dolor se fuera pero no pasaba. No se iba.
Entonces, después de bastantes silencios, escuché unas cuantas voces, y a todas las entendia. Podía oír lo que me decían. Cada vez el dolor bajaba, pero eso no era suficiente. La sequedad de mi boca aumentaba por momentos y yo no podía abrir los ojos. Instantes más tarde, no se cuanto rato había pasado, sé que no mucho, sé que mucho. La verdad, no lo sé. Abrí los ojos. Intenté incorporme pero eso era demasiado para mí. La cabeza me daba vueltas y mi cuerpo me pedía azúcar a gritos.
Minutos después pude volver al mundo de los vivos. La verdad es que no me había ido ni un segundo. Pero para mí había sido mucho más que eso.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Inexplicable

Siempre había algo que hacía que la lluvia pareciera lo mas bello del mundo. Me pillaba de sorpresa. De un momento a otro se ponía a llover. Soy de esas personas a la que les gusta que llueva. De mi alrededor tengo pocas que piensen igual que yo. A veces veo que el cielo esta gris, pero lo primero que pienso no es: -Mierda va a llover!- esque ni se me pasa por la cabeza la idea de que lloverá. No llevo casi nunca paraguas, pues me gusta sentir cómo las gotas rozan mi cuerpo, esa textura que se deshace. Me toca y me quemo. Frías, tan fría que tienes escalofríos. Otras personas optarian por correr rápido para llegar a casa o algun sitio dónde no se mojen. Por malasuerte yo no soy de esas personas. Voy andando normal por la calle. Sé que me quedaré empapada de arriba a abajo y que puedo pillar un resfriado de los buenos, pero eso no es en lo que pienso cuándo estoy debajo de ella. NO. Porque cuándo estoy debajo de ella, no pienso en nada. Para mí, la lluvia no es tan sólo el echo de que caiga agua del cielo. Es mucho más, es algo inexplicable de decir. No sabría expresartelo con palabras. Creo que sólo los que piensen cómo yo me entenderan. Es cómo cuando metes una taza de chocolate o de té en el microondas y cuando ya ha echo el -Piiip!- y la coges te quemas. Te quema de tal forma que no la puedes coger por ningun lado. De tal manera que cuando la tocas te tiras hacia atrás. Para mí la lluvia es algo parecido a eso. Algo que no te esperas pero ante todo te gusta sentirlo en la piel. Tocarlo, rozarlo, oírlo. Siempre había algo que hacía que la lluvia pareciera lo mas bello del mundo.

martes, 25 de noviembre de 2008

Grey, always grey.

El día se ha despertado gris. Las nubes grandes me acechan. Llueve pero ya no lo noto. Ando por la calle, paso por el lado de alguien y no me ven. Soy invisible. Invisible. La noche fría me quita el aliento a golpes de viento y mi corazón se congela. El día vuelve a ser gris cómo mi estado de ánimo que parece que ha decidio no cambiarse de ropa jamás. Ni una taza de chocolate caliente me alegra. El día termina tan rapido que mi corazón se para. Debajo del edredón juego a atrapar las pompas de jabón, pero todas huyen de mí. TODAS.

Si tan sólo fuera nieve o viento, podria volar lejos, muy lejos.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Superwoman

Abrió la puerta, la casa estaba a oscuras, no so oía nada. Entró de puntillas como si no quisiera hacer ruido, aunque allí no habia nadie. Entonces, se fue hacia la habitación, dejó las cosas, y se dirigió al lavabo. Allí lentamente se desnudó, se miró al espejo. Queria llorar pero le dolía demasiado. Al cabo de unos minutos de respirar hondo y tranquilizarse se metió en la ducha. El agua salió un poco fria y eso hizo que su cuerpo reaccionara, pero ella no podia parar de mirarse entera cada parte de su cuerpo y aun estar mas decepcionada, no queria llorar, pero no pudó contener sus lágrimas y lloró. Ya salía caliente. Pusó la cabeza debajo, cerró los ojos muy fuerte e intentó olvidarlo todo, pero dolía tanto que no podia. Cerró el grifo y se frotó muy fuerte la cabeza, como si se quisiera quitar todos los cabellos. Entonces empapó la esponja de jabón y lentamente se la pasó por los brazos, dolía muchissimo. Después por la barriga no podia soportar el dolor. Las piernas casi no aguantaban pero se las frotó con suavidad. Entonces dejó correr el agua por todo su cuerpo, y dejó que ella se ocupará de llevarse todo el mal. Las lágrimas le saltaban de los ojos sin que se pudiera controlar. Cuando salió de la ducha se miró al espejo por enésima vez, se envolvió con la toalla y se tocó el pelo húmedo. No se sentía mejor, ni por asomo. Cuando se secó, se miró al espejo y vió todas esas marcas que él le habia dejado, todas esas marcas violetas que estaban por todas las parte de su cuerpo. Poco a poco fue desesperándose más y más hasta el momento en el que cayó al suelo. Se quedó allí mucho tiempo, ya no le importaba nada, ni si hacia frío, ni la hora que era. Ella no paraba de llorar y de pensar en como aún podia querer a esa persona que tanto daño le habia hecho. Lloraba, lloraba y lloraba, sus ojos rojos, inchados y llenos de lágrimas se cerrarón fuerte porque querían olvidar todo lo visto durante esas semanas. No podia, ella no podia, estaba encerrada dentro de una pequeña habitacion con 4 paredes de la que no quería salir y era dónde se sentia mas segura. La verdad es que era la primera vez que se sentía segura. La primera. Pero ella queria volver a ser como antes, que pudiera salir a la calle sin miedo, que pudiera amar sin temor a que doliera, que pudiera respirar tranquila.

http://es.youtube.com/watch?v=nRXJ7TA5E9c

Por todas las mujeres que han sufrido violencia de gènero. No puedo ni imaginar lo que es sufrir lo que ellas han sufrido. Así que porfavor os pido un minuto de reflexión por ellas. Porque el hombre que les ha echo sentirse así se pasea por las calles tan tranquilo y eso es algo que no comprendo. Por todas ellas, por toda y cada una de ellas, porfavor. Por todas ellas.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Este es él.

Lo diferente de él y lo que le hace ser tan especial para mí, es que desde la primera mirada congeniamos. Mi hermano lo encontró en una tienda, dentro de una jaula demasiado grande para él. Se enamoró de él y después de mucho tiempo insistiendo lo consegimos. Era ya un poco grande, así que si nosotros no lo hubieramos acogido en nuestra casa hubiera muerto. Siempre le he tenido un gran aprecio. Fuimos su salvación, y me alegro de ello. Siempre quise tener un perro. De pequeña jugaba con los de peluche pero yo lo que quería era algo cómo él. Pero nunca pensé que llegaría a hacerse un huececito tan enorme en mi corazón. Cuándo no le veo me desespero. He llegado a un punto en que no puedo estar sin él. Me es imposible. No quiero ni imaginarlo. Es un perro bastante díficil de entender y comprender, ya que no se lleva bien con cualquier tipo de animal. Primero ataca y luego pregunta. Eso me gusta, pero a veces temo por él. Por si algún día se enfrenta a algo demasiado grande para él. También tiene ese don con las personas. Que don. Las enamora con la mirada y con sus encantos. Algo especial. Es un don, lo he comprobado. Jamás, jamás, encontraré algo mejor que él. Si esque no le hacen falta palabras para decirme las cosas. Le entiendo y me entiende.
Cuando llueve y tiene miedo yo estoy a su lado para hacer que no lo tenga, cuando es San Juan y se esconde debajo del sofá yo estoy ahí para decirle que todo esta bien. Cuando estoy aburrida él, hace que me divierta con una simple mirada. Me enamoran sus bostezos con un ruido agudo, su manera de ver el mundo y de mirarme, siempre con una mirada diferente. Me relaja tocarle sus orejitas peludas i mirarle esa trufita que tiene como nariz. Me encanta rascarle la barriga con ese tono rosado. Me enamora acariciarle la cabeza y enredarrme en sus pequeños rizos. Me muero por verle estirarse después de 3 horas durmiendo y de las poses que se pone para dormir. Me rió al verle durmiendo boca arriba. Me gusta que me ponga el morrito o la pata en mi brazo para hacerme saber que está aquí para lo que haga falta. Me encanta observarle. Me muero por llegar a casa y que me reciba dándo brincos y con la cola que parece un ventilador. Me gusta su respiración, notarla, sentirla, que se duerma conmigo. Cogerle en brazos y enseñarle lo que no ve. Mirar la lluvia con él y que se asuste con los truenos. Pero sobretodo me enloquece esa mancha marrón que tiene en la pata izquierda que es diferente a todas las otras.Este es él, este es todo lo que siempre quise tener a mi lado. Este...este es él.
No hacen falta palabras, pues con una simple mirada sé lo que dice, lo siento y lo noto. Muy hondo, en mi corazón.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Adicción Permanente

Contradicciones dicen.
Contra - adicciones. Adicción. Adicción, con dos "c". Una de cruel y otra de caliente, adicción, sí adicción.
Hace frío. Hace calor. No se que sentir. Te ví un dia, por primera vez, en ese portal de la puerta de color rojo, mientras en la calle desfilaban miles de paraguas bien ordenados de diferentes colores y tamaños. No iban al mismo ritmo, algunos llegaban tarde otros se lo tomaban con calma, y algunos, la mayoría, quería escapar de esa calle, de esa ciudad y llegar, por lo menos a un sitio dónde hiciera calor y la lluvia no mojara. En cambio, tú... tú estabas en ese portal con una chaqueta de color negro y sin paraguas. Yo no tenía porque me daba igual que lloviera. Te ví muy enganchado a una novela, no se que novela era, pero deberia de ser una buena, ya que tu mirada me lo decía. Tenías el pelo un poco mojado, no mucho, pero aunque parecía que te daba igual la lluvia esperabas en ese portal a que dejara de hacerlo. Yo te miraba desde el otro lado de la calle, de esa calle de la que yo me había enamorado desde el primer dia que había leído su nombre, pues era un nombre mágico, fantástico. Mi calle preferida, y tú estabas en ella, en mi calle favorita.
Te encontré en esa tienda de libros olvidados y discos rallados por el tiempo. Sabías que a mi me encantaba esa tienda. Cuándo me aburría me perdía entre sus estanterías llenas de libros y CD's de vinilo. Me perdía entre las paredes de color negro y lila que hacían de esa tienda, una tienda peculiar. Me perdía entre el mostrador, rebuscando alguna que otra foto de algun cantante o grupo que en su momento, fue el más envidiado por todos. Me perdía entre el aroma a libro viejo que era cómo mi droga personal, aparte de las palabras, claro está. Me perdía entre la música, la que ya no se oía. Todo tipo de música, y si era un dia de suerte encontraba algo nuevo. Era una aventura ira a esa tienda.
Te encontré contando nubes mientras las luces de la noche deslumbraban la luna. Mientras las farolas del parque se apagaban una a una y así poder ver lo que se esconde arriba de nuestras cabezas. Mientras la hierba del suelo se humedecia y el aire era cada vez más frío. La ciudad se dormía pero tu revivias, la noche era tu alma gemela. Mientras el octubre de hojas marrones, muertas pasaba y llegaba el ansiado noviembre (para mí, el mejor). Mientras, yo te encontré tu me buscabas entre la niebla blanca casi gris de la noche.
Adicción eres.
Contradicción me dicen.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Escápemonos

Cuentáme, sienteme, quiereme, escondete debajo del colchón y desaparece conmigo.
Con el corazón excitado, las manos temblorosas, los pies descalzos y debajo el edredón huye lejos conmigo.
Roba el tiempo congelálo porque por la mañana amor mío seremos historia.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Cantar a la libertad

Y ya sólo me queda perderme entre las
sábanas de la noche. Coger una taza y
llenarla de café. Llenarla hasta que salga
por los bordes y ya nadie pueda controlarlo,
nadie pueda controlarme. Corazón
de hielo. Sin que se derrita, porfavor. Cáete
y no te levantes. Quedáte sentada y que el
mundo pase por tu lado. No lo quieras
parar. Quedáte quieta. Escucha lo que no
se oye y calla lo que hacer ruido. Coge la
bicicleta y anda a su lado. No subas,
NUNCA! No te asustes, no tengas miedo.
Alimentate de las sobras y bebete azúcar.
Quedáte en la cama por la mañana.
Convierte un segundo en una eternidad
para alguien. Aulla la luna. Cómete 3.000
galletas de chocolate junto a una taza de
chocolate. Bañate, no te duches. Juega con
la espuma, cómo si fuera nieve.
Untáte de miel, acaricia el viento y que los momentos se peguen a tu espalda.

lunes, 17 de noviembre de 2008

12.51

1.07 No puede dormir, no puedo dormir. No ha sido un domingo muy cautivador. El sol de la mañana no me ha despertado, pues casi no lo he visto. Me han acompañado, más bien dicho, han caminado a mi lado las nubes grises, casi negras. 1.13 La lavadora se ha parado. Su ruido constante al otro lado de la pared ha desaparecido, ya no existe. He oído, detrás del silencio, cómo alguien bajaba las escaleras que llevan al estudio. He oído cómo, una a una, gruñian las baldosas cuándo su pie las rozaba. No iba descalzo, lo notaba por su manera de andar, pisando mas flojo de lo normal para que no se le oyera. He notado la presencia de su corazón cerca del mío. Cómo sus pulmones respiraban y su aliento traspasaba por el bajo de la puerta. 1.20 Juego con la pared. Me gusta tocarla, esta fría, más que el hielo y mis manos demasiado calientes. Paso primero un dedo, para notar el frescor. Luego paso la mano entera, notó su textura rugoso, imperfecciones, grietas. Mi mano y mi brazo, gracias a la luz tenue de la habitación, se reflejan en la pared. Me gusta. La sombra negra, un poco lila.
Mi cama es un braco de rayas lilas, rosas y turquesas, que flota, náufrago en un mar acolchado de color blanco cubierto por una tela fina de color verde. 1.28 Sólo oigo cómo la punta no afilada de este lápiz escribe palabras que dictamina mi mente. ¿De dónde las sacará? La mente, oh la mente! Lo más retorcido, problemático, raro y diferente que he conocido en mi vida, y la peor, la mía. Hoy, si se puede decir hoy, ya que es de madrugada y cuándo es de madrugada nunca sabemos si decir que es domingo o que es lunes. Acabamos por considerar que es domingo. Escribo con lápiz, normalmente es con boli, pero era lo mas cercano. Es un lápiz bonito. De color marrón clarito, de propaganda y con una hermosa goma al final que, borra todos mis errores, y cuándo digo todos, són todos. 1.34 Mañana será fría, más fría que hoy y que ayer. Frío, el frío me gusta. Es lo que me encanta del invierno, el frío, los abrigos, las bufandas, los guantes y los gorros, el viento frío y las narices rojas, los malditos resfriados y los contínuos "clinex" en el bolsillo. El pedir que te calienten las manos, los pies o el cuerpo entero. La calefacción, las tazas de té por la tarde, las tazas de café de buena mañana, y el humo que desprende el cohocolate caliente recién echo. La fría noche y la mañana congelada. Las mañanas durmiendo en la cama con el edredón hasta la nariz y las tardes viendo películas con palomitas. La niebla que no te deja ver el camino que tienes delante y la lluvia que llega de golpe, sin avisar. Pero lo mejor del invierno sin duda, la nieve, sí, la nieve. Esos copos de azúcar que caen del cielo y parecen felicidad recién exprimida. Lo que daría yo por que cada inverno nevará. Por poder jugar con ella, tocarla, sentirla, hacer bolas y lanzártelas, y hasta, ¿porque no?, un muñeco de nieve.
Por sólo sentarme en la terraza con el abrigo, guantes, gorro y bufanda, con una taza de chocolate caliente entre mis manos y una manta en mis piernas y ver cómo cae la nieve y lo cubre todo. 1.46

sábado, 15 de noviembre de 2008

Electric Feel

Y miró el atardecer, viendo
como el sol se pone ante nuestras
vidas y nos apaga
uno
a
uno
con su calor.

viernes, 14 de noviembre de 2008

El lado oculto de la luna

Cuantas veces andas por la calle cómo si no estuvieras, andas y andas hasta que anochece porque te da tanto miedo volver a casa, no quieres, no quiero. Vuelvo a casa y no hay nadie, la casa vacía iluminada por las luces de la calle, oscura como mi corazón que ya no duerme. Intento que no sea tan oscuro todo, pero por muchas luces que abras la casa sigue siendo oscura. Miras por la calle y ves a parejas cogidas o abrazadas, ¿porque no te pasa a ti? No tienes a nadie con quien agarrarte cuando tienes frío, tienes una ilusion muerta. Ya no sirve de nada hacer ver que no pasa nada, porque pasa, pasa y mucho! Cuantas veces me despierto a la madrugada, cuantas, y veo que estoy sola en la cama, que no hay nadie que me caliente los pies poniendo los suyos al lado de los míos. No hay nadie que te abraze mientras duermes para que no te vayas y te sientas segura. No hay nadie que al verte durmiendo sonría al verte tan hermosa de buena mañana. No hay nadie, JODER, no hay nadie! Te despiertas y tú no estas y a mí me come el colchón mientras mi corazón se seca.
Y esque puede que tú en algún lugar del mundo estes viendo la cara oculta de la luna mientras yo veo tu cara oculta de la luna. Pero aún así, desesperando a las estrellas no te encontraré. Por eso me escaparé del mundo, no quiero molestar.

jueves, 13 de noviembre de 2008

siéntelo!

Quiero olvidar, no recordar. Sube el volumen de la radio hasta que no puedas más, que me rebieten los timpanos. Quiero saltar hasta no notar los pies en el suelo. Quiero olvidar que existo, que estoy aquí. Déjame, deja que me vaya, quiero saltar, llorar, reír, volver a llorar sin parar de saltar hasta que los pies me sangren. Sube aún más el volumen, no esta demasiado fuerte, quiero más. Quiero más, ¿tu no? Siguéme, baila, muévete, olvida el mundo, olvidaálo a él, ¿que dificil verdad? Quiero olvidarte, quiero no pensar en ti durante unos minutos. Desaparecé de mi vida, así luego puedo desparecer yo. Deja la mente en blanco y sigue tu corazón, tus sentimientos. Coge el peine y hazlo un micrófono, canta como una profesional, déjate la voz, da igual que el vecino se queje. Corre por la casa hasta no poder respirar, sigue saltando. Sal fuera y que el mundo te oiga. Sube el volumen aún no oigo nada, más, más. Que se me destroze la oreja hasta que no oiga nada de tus sucias palabras. Siente en tus dedos esa guitarra imaginaria, una mano en la cadera la otra en alto y haz que sea la mejor guitarra del mundo. Muévete a lo Elvis. Mueve la cabeza, sientelo hasta llegar a los pies. Salta hasta caer de culo. Salta en el sofá, en el sillón, en la cama, dónde sea. Deja las preocupaciones atrás, nada te preocupa por unos minutos, eres lo que eres y qué? Desapareceré y no vas a volverme a ver! Detrás de un murmullo, de un susurro, de un grito, una sonrisa, una mirada. Detrás de una canción, una película en blanco y negro.

(escrito siguiendo lo que sentia mientras escuchaba música)

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Encuentráme

Buscáme. Buscáme y piérdete. Sal a la calle y busca una moto roja. Párate en todos los escaparates de todas las tiendas. Mira el cielo, mira el suelo. Véngate, sonríe. Contempla los miles de colores de la ropa tendida que viven colgando sobre nuestras cabezas. Corre. Tómate un café, un batido, chocolate, frío o caliente. Ya llega Noviembre y con él la lluvia. Lluvia (me gusta como suena Lluvia). Pasea por las calles sin ir a ninguna parte. Bebe agua, muerete de sed. Corre, huye! Cuenta hasta 100. Ponte gafas sin que haga sol. Despierta la ciudad. Come golosinas. Mira una película. Compráte algo, no, NADA. Canta, baila, salta, pero en medio de la calle. Haz que la gente te mire. Despeinate y peinate. Quitáte la piel, besáme el cuello. Nubes, ¿preciosas verdad? Duerme de día, despierta de noche. Ecucha el silencio, calla el ruido. Baila con las farolas adormecidas. Buscáme, buscáme, buscáme. Buscáme y piérdeme, Pierdéte.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Invisible.

Sólo soy lluvia en el mar, desaparecer en un instante, camuflada, invisible, escondida sin quererlo, perdida en algun lugar remoto del universo. Sólo soy polvo en el viento, sin alma ni corazón, algo que no se ve pero se nota. Sólo soy un atardecer olvidado y un amanecer nunca visto. Sólo soy una canción pegadiza pero fácil de olvidar, un recuerdo no importante. Sólo soy café recalentado y una enfermedad permanente. Sólo soy sueños rotos y ilusiones muertas. Sólo soy un corazón paralizado, helado. Muerto, muerto de miedo, agarrado a sus viejas heridas sin poder soltarse. Lentamente vive, tan, tan lento que muerto está. A la deriva. Se va a la deriva y ya no hay manera de hacerlo volver. Latiendo a cada suspiro, a cada lágrima, a cada grito. Sólo soy, nada.

sábado, 8 de noviembre de 2008

impaciente

Era mayo, no hacía mucho calor, pero estaba llegando el verano. Habían terminado de comer, macarrones y de postre melocotón en almívar. Ella sentada en el sofá, intentaba descansar. Su barriga redonda dejaba ver que tenía una vida en su interior. Algo que estaba a punto de salir. No era el primero, pero si el último. Al cabo de unas horas, alrededor de las 7, empezó a notar que esa cosita que llevaba dentro quería salir al mundo, mostrarse y gritar que había llegado. Él y ella cogieron enseguida el coche, casi no llegaban al hospital. Barcelona estaba iluminada por un radiante sol de mayo y la ciudad era alegría pura. Al llegar al hospital, ella entró, mientras él cerraba el coche mal aparcado para ayudarla, pero un policia (uno de esos que son un incordio) le dijó que no podia dejar el coche estacionado en ese lugar, al momento él le dijó que si se quería llevar el coche que lo hiciera, él iba a tener una hija y no podía estar pendiente de aparcar el coche en un buen sitio. Cuándo llegarón, ella sabía que no tardaría en salir, lo notaba en su cuerpo. El médico dijó que aún faltaban unas horas, ella sabía que no. El médico se fue a atender a sus pacientes de cada día. Diría que no tuvo tiempo de atender a muchas pues enseguida, tal y cómo ella sabía, salía esa cosita pequeña. Él de golpe vió cómo el médico con todas las enfermeras detras intentaba ponerse la bata y quitarse la corbata mientras corría. No había tiempo, esa cosita llegaba enseguida. El parto fue mas que bien, fue rápido, no hubo problemas, esa preciosidad quería salir enseguida.
Así fue cómo nací yo, Alba. Nací un 7 de mayo de 1992 alrededor de las 8. Rápida, veloz, sin preguntar, impaciente, sin miedo. Creo que todas las personas al nacer muestran su verdadera personalidad. Mi hermano, en cambia nacío mas tranquilo, más "normal", sin prisas, así es cómo es él. A veces llega a ser tan tranquilo y sin prisas que te saca de quicio.
Yo, en cambio soy todo lo contrario, soy muy nerviosa, impaciente, un poco descontrolada a veces, rápida y veloz. Esa es mi manera de ser. Mi madre lo supó desde el minuto que quise salir a toda prisa, soy así. Creo que eso es lo que somos, la manera en cómo nacemos, es la manera que somos en la vida, cada uno nacío de una manera peculiar a todos los otros. Yo nací impaciente y así lo sigo siendo.
Hace días me dí cuenta que yo soy cómo soy, hay gente que no lo accepta, gente a la que no le caigo bien, pero entonces miró a mi alrededor y veo a esa gente que por muy impaciente, nerviosa, descontrolada, siguen aguantandóme. Aunque les saqué de quicio treintamilveces siguen a mi lado. Me dí cuenta que las personas que hacen eso son las que de verdad te conocen y te aprecian, las que estaran contigo siempre, sea cuál sea el momento, el lugar o lo que hayas echo. Ellos, te van a querer siempre.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Desear (te)

¿Sabes? Siempre quise subirme a una nube. Saber que tacto tienen, parecen esponjosas. Me gustaria sentarme y ver el mundo, desde ahí arriba se ve todo tan pequeño y me sentiría tan grande.
Me gustaría bajar una calle con el carrito de la compra y yo metida dentro y que tú me empujarás. Me gustaría , ¿sabes que me gustaría? Que me mirarás siempre de la forma que lo haces en este instante.

martes, 4 de noviembre de 2008

¿Por cuánto te vendes?

Me vendería por borrar todas las tardes grises. Porque la lluvia me pillará muy muy lejos de casa y poder ir andando debajo de ella. Me vendería por poder subirme a una nube y quedarme allí toda la vida, desde ahí todo se ve tan pequeño y me sentiría tan grande, podría dejar los pies sueltos que me colgarán. Ver el amanecer y el atardecer desde el principio hasta el final. Me vendería por huir de aquí. Me vendería por que mis latidos dejarán de morir. Por no suspirar ni anhelar. Me vendería por poder ver cada día una estrella fugaz. Yo, me vendería por poder cada día ver nevar y poder patinar sobre el hielo. Por que cada día chocara con algún atractivo desconocido y que eso llevará a un café y una noche de locura. Me vendería por poder estirarme todas las noches de verano en el prado y ver las estrellas nacer y morir. Me vendería por poder ver miles de puestas de sol y miles de amaneceres. Me vendería por no dormir nunca y vivir. Me vendería por poder viajar por todo el mundo. Me vendería por tan sólo un boli, un papel y una cámara de fotos.
Yo me vendería por una mirada tuya, por un instante contigo, por reír contigo o poder decirte que todo esta bien cuando nada esta bien. Me vendería para poder oler tu aroma y ver esas mejillas rojitas. Me vendería por un segundo, un minuto, una hora, un día o la vida entera a tu lado. Me vendería sin saber porque me vendo. Me vendería sin saber que eres tú. Me vendería por beber contigo, disfrutar de la vida o tener miles de charlas contigo. Me vendería por solo ver una peli contigo o saltar encima de la cama escuchando una canción alocada contigo. Me vendería si cada dia pudiera acariciar ese pelo moreno, negro que cuando le toca el sol por arriba brilla de tal manera que me enciega. Me vendería por poder acurrucarme en tu pecho y escuchar tu corazón, tu respiración. Me vendería por ver tu sonrisa cada mañana o poder cerrar los ojos y palpar tu cara y tu cuerpo. Por jugar cada día contigo y hacerte cosquillas. Me vendería por una canción, una noche contigo o por que me mirarás de esa forma tan tierna. Porque me dijeras cada día algo al oído. Me vendería para que mis anhelos desaparecieran, para que mi corazón lata acompasado al tuyo. Para poder decirte cosas gritando de un lado al otro de la calle, ¡que nos oyera todo el mundo! Me vendería por poder gritar te quiero cuando me apetezca y para poder besar ese cuello que me da vértigo. Poder asfixiarme con tus besos y chocar con tu lengua. Por saber que sabor tiene tu piel. Me vendería por que solo me dijeras ¡hola! cada día.
[...]
¿Por cuánto te vendes?
Píllate los dedos y deja que te invite a un café.
Caliente claro. Y sin azúcar... sin aliento
(Báilame el agua)

sábado, 1 de noviembre de 2008

Nada conoce a nadie

Él, se la comía con la mirada. La contemplaba y ella, aún húmeda, dejaba que lo hiciera. Las gotas se evaporaban con el calor de su cuerpo, ese fuego. Ardiente. Él se moria por dentro, lo mataba, cada segundo ella lo mataba, le acuchillaba, lo asesinaba, sólo con mirarle. Ardiente. La casa, aún en silencio, dejaba oír algun suspiro de anhelo. Puede que fuera la primera vez que se veían, puede que fuesen totalmente desconcidos, o puede que se conocieran de toda la vida, la verdad, no importa. Ardiente. Cada vez que se cruzaban sus ojos a él se le hacía el corazón mas grande. Le daba la sensación que su pecho era demasiado pequeño para soportarlo, y cada vez los latidos aumentaban. Ardiente. Pasaron pequeños suspiros entre ellos y entonces él se le aproximó. Hasta notar el calor de su cuerpo en el de él. A él la ropa le quemaba. Aún no existian palabras para ellos dos. No les hacía falta sus cuerpos, sus almas, sus mentes, sus corazones, conectaban perfectamente. Cada instante era un mundo. Parecía cómo si el mundo se hubiera puesto a girar muy, muy rápido a su alrededor. En cambio ellos estaba quietos. Todo era lento, no había prisa. Ardiente. Ella era puro extásis. Sus corazones eran la melodía perfecta. Ardiente. Se aproximarón mas el uno al otro hasta que sus narizes se tocaban y el aliento de su boca entraba en la del otro. Permanecieron así unos instantes, hasta que él en un momento de máxima excitación le besó el cuello y ella cerró los ojos y se mordió el labio inferior. Fue cómo si al tocar la piel del otro hubieran desaparecido del mundo, hasta llegar a un universo exterior, el suyo. Ardiente. Él al oír su gemido le acarició el pelo suavemente, la cogió de la nuca y se la llevó a sus labios, entonces se besarón, como no imaginarias nunca. Sus lenguas jugeteaban dentro, se acariciaban. La saliva fluia y los labios eran puro fuego, ardiendo de pasión. Ardiente. La madrugada era fría. Ella llena de placer, gemía cada dos segundos. Ardían. Quemaban. Se convertian en un solo ser. Volaban. La lujuría les acompañaba en cada beso, cada mordisco y cada arañazo de placer. Ardiente. Se mirarón por enésima vez. Y ella, explotaba de placer.

Tienen las manos frías...

Los textos de este blog son míos así que por favor respétame y no copies. Gracias.
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La chica de las manos frías ©Template Nice Blue. Modified by Indian Monsters. Original created by http://ourblogtemplates.com

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